Jorge Insunza del proyecto Fondecyt realizó una dura crítica al proceso de recuperación regional tras el 27F junto a otros académicos de la Escuela de Arquitectura de la UTALCA
Reflexiones críticas en torno a la reconstrucción entregaron investigadores de universidades chilenas y extranjeras, que participan en un congreso internacional y en un taller en el que se analizó el caso de Talca, a la luz de un proceso que privatizó el Estado, sin considerar la calidad de vida futura de los afectados. La urgencia de retomar la agenda del patrimonio, es una de las ideas expuestas.
“Gentrificación en Reconstrucción de ciudades intermedias globales” es el nombre de las actividades, que se realizan en la Universidad de Talca, como parte de un proyecto Fondecyt, liderado por el académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de Universidad de Chile, Jorge Inzulza, y en el que participan profesores de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca.
El profesor de esta unidad académica, Germán Valenzuela —co investigador del proyecto y co organizador de los encuentros, destacó el alto interés de universidades y organismos del Estado como el Ministerio de Vivienda y Urbanismo por tomar parte en la conferencia y el taller. A su juicio “la reconstrucción fue de alguna forma privatizada por el estado y por la forma en que se realizó” y ha sido materia de estudio en muchos lugares del planeta, sobre todo los que están vinculados a áreas de terremotos y a otros fenómenos de la naturaleza que afectan al ser humano. “Este evento lo que hace es reposicionar a las universidades chilenas y a este grupo de investigadores para ser parte importante de esta discusión internacional respecto de cómo reaccionan las autoridades y el poder civil a las catástrofes de magnitud”, dijo.
Germán Valenzuela explicó que la gentrificación (palabra que no existe pero se refiere a situaciones reales) es un fenómeno independiente del problema de la reconstrucción y muy profundo en las ciudades intermedias, en toda Latinoamérica, que crecen en forma rápida y significativa y asociado a ello hay desplazamiento de la población. “Cuando esto se hace con reconstrucción, es decir, después de una catástrofe natural, es aún más violento, más agresivo, más rápido, y eso lo hace interesante para los ámbitos académicos y de investigación”, señaló. A mayor abundamiento, sostuvo que es materia de estudio revisar los efectos de la naturaleza cuando golpe zonas pobladas, “muchas veces producto de la mala forma como se planifican las ciudades”.
Conflictos
Sobre la forma de compatibilizar la reconstrucción en estos casos con la calidad de vida y felicidad de las personas, el académico admitió que éste es uno de los conflictos graves de la sociedad contemporánea, debido a que se construye principalmente sobre los valores del suelo y un producto de esto es la gentrificación.
“La gente se desplaza a lugares donde el suelo es más barato cuando no hay capacidad de pago y eso genera que en el territorio surjan áreas que se van especializando según segmentos socioeconómicos. Por lo tanto se genera mucha segregación y todo eso va obviamente contra la felicidad, contra el confort urbano ambiental y contra una cultura que históricamente había sido mixta. Los lazos sociales se van rompiendo y es lo que vemos en Talca como resultado no solo del terremoto sino también del fuerte desplazamiento desde zonas campesinas”, manifestó, junto con afirmar que la misma situación se repite en ciudades intermedias de América Latina.
Para Germán Valenzuela la reconstrucción no debe implicar solo la destinación de recursos desde el gobierno, sino restituir la pluralidad sobre el territorio y en ese sentido aseveró que la gobernanza está en déficit, un tema que consideró complejo “en una sociedad de libre mercado que rige la forma en que ocupamos el espacio”.
Patrimonio
En relación a los edificios patrimoniales de Talca que aún no se reconstruyen, recalcó que es urgente retomar el tema. “Es fundamental retomar la agenda del patrimonio porque los edificios que nos quedan y que trataran la historia son parte de la identidad. También es fundamental que no sean privatizados”, dijo, desechando de plano la idea de construir un supermercado en reemplazo del mercado central, lo que a su juicio sería la privatización de la identidad. Más que la fachada, observó que interesa el edificio como conjunto, es decir, quienes lo habitan, cómo se ocupa y “cómo transmitir los valores históricos identitarios a una ciudadanía que es futura. No se trata de convertir en museo el patrimonio, que se quede congelado”, recalcó.
Jorge Inzulza, por su parte, destacó algunos hallazgos iniciales del proyecto Fondecyt que a su juicio son preocupantes, como lo sucedido en barrios como Las Heras. Muchos de sus antiguos habitantes, con el subsidio estatal de reconstrucción obtenido debieron mudarse a la periferia porque, debido a su baja capacidad de endeudamiento, no pudieron acceder a las ofertas del desarrollo inmobiliario que se generó donde estuvieron sus viviendas. “Estos hallazgos me parecen extremadamente preocupantes y también lo confirmó el seremi”, dijo Insulza, refiriéndose a la intervención del secretario ministerial de Vivienda, Rodrigo Sepúlveda, quien declaró que tras el terremoto “no se generó nada distinto que no fuera entregar casas rápidamente”.
Sepúlveda expresó que es un desafío pasar de la teoría a la política pública e incorporar en ésta el concepto de felicidad.
La clase magistral de la inauguración estuvo a cargo de Camillo Boano, de la University College de Londres, en cuya exposición abordó distintos ejemplos de gentrificación e indicó, a modo de recomendación, que hay que ser resistentes, no resilientes. “La vida cultural de Talca es una vida resistente”, enfatizó.

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