Cultivo de vegetales en el espacio reafirma la hidroponía como una solución en zonas desérticas

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El cultivo y consumo de las primeras lechugas en el espacio en condiciones de microgravedad realizado por los astronautas de la Estación Espacial Internacional, confirman que es posible cultivar vegetales fuera del planeta. Pero también reafirma un futuro más próspero para la producción de más y mejores alimentos en zonas áridas a nivel nacional e internacional gracias a la hidroponía, método utilizado para cultivar plantas usando soluciones minerales en vez de suelo agrícola.

Así lo señaló la académica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Talca, Gilda Carrasco —miembro de número de la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas y vicerrectora Académica de la Casa de Estudios— quien se refirió a este acontecimiento informado por la NASA y difundido ampliamente por los medios de comunicación.

“Poder cultivar una lechuga hidropónica en este caso, fuera del planeta, y en condiciones de cero gravedad, es algo inmensamente relevante porque se han podido demostrar técnicas que los científicos hemos aplicado en el mundo en distintas zonas de restricción de suelos, y de luminosidad, ya que en este caso se utilizó luz artificial”, afirmó Gilda Carrasco, quien integra la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas por su aporte investigativo en la introducción y desarrollo de diferentes técnicas hidropónicas en zonas restrictivas de suelo en Chile y en otros países latinoamericanos.

Según confirmó la NASA, las semillas de lechuga fueron “activadas” en la Estación Espacial Internacional por el astronauta estadounidense Scott Kelly, el 8 de julio. Los vegetales fueron plantados en una caja especial para cultivo denominada Veg-01, la cual llegó al espacio a bordo de la nave de carga SpaceX Dragon. Posteriormente los vegetales crecieron durante 33 días antes de ser cosechados. El grupo de astronautas comió solamente la mitad de las hojas, y lo restante se congeló para ser analizado por la NASA en suelo terrestre.

Antes de este gran logro científico, ya se había cultivado este vegetal durante 2014, sin embargo no fue ingerido por los astronautas, ya que fue enviado a la Tierra para la realización de pruebas de bioseguridad.

PRODUCIR VEGETALES

“Este sistema permite que se pueda cultivar en zonas con dificultades, con restricciones de agua, de luz, donde existe gran demanda de cultivo. Y con estas técnicas se puede implementar una producción de alto rendimiento. Es un hecho muy importante, porque fue posible cultivar esta hortaliza ampliamente consumida en el mundo, pero en el espacio”, explicó la profesora Carrasco, quien a través de proyectos de investigación ha difundido, entre agricultores de diversas regiones, los conocimientos para producir vegetales hidropónicos de forma masiva.

Una de estas iniciativas se desarrolla en el desierto, en la zona de Antofagasta. Se trata del proyecto FIA “Diseño e implementación de mejoras tecnológicas y estrategias de producción limpia en cultivos hidropónicos de la Región de Antofagasta”.

Esta iniciativa —en la que también participa el profesor Claudio Sandoval, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UTALCA— es realizada en conjunto con las universidades de Antofagasta (UA), Católica del Norte (UCN) y el Centro de Estudios Mineros (CICITEM).

Los académicos prestan apoyo técnico en el proyecto que se ejecuta en un terreno adyacente a la Portada de Antofagasta, que pertenece a la Asociación Gremial de Agricultores Alto La Portada, organización que cuenta con 140 hectáreas en el extremo norte de Antofagasta para desarrollar la hidroponía del desierto con cultivos de verduras y hortalizas tales como tomates, acelgas, zapallos italianos, albahaca, apio y lechugas, todos mediante esta técnica a través de soluciones minerales en vez de suelo agrícola.

Cada productor posee media hectárea donde instala y habita su propia vivienda y seis módulos o invernaderos con cultivos hidropónicos. “Es un proyecto social y económico para la ciudad de Antofagasta. Además los cultivos hidropónicos se adaptan a diferentes situaciones. Qué mejor que un lugar donde el agua tiene un valor muy alto considerando que es agua desalada”, expresó Gilda Carrasco.

La investigadora destacó que a nivel nacional la Universidad de Talca destaca en el desarrollo de técnicas de cultivo sin suelo, a través de proyectos FONDECYT; FIA; CORFO y FAO.

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