Uno de los grupos de la población más afectados por las bajas temperaturas son los adultos mayores, quienes corren riesgo de padecer de dificultades respiratorias como resfríos, gripe o influenza, faringitis, bronquitis y neumonía.

El doctor en ciencias biomédicas y director del Piei en Envejecimiento Saludable de UTALCA, Iván Palomo, asegura que en los adultos mayores la prevención es la base de una mejor calidad de vida, es por ello, que para prevenir enfermedades en personas de la tercera edad durante el invierno aconseja mantener el ciclo de la vacunación oportunamente, vestimenta adecuada, evitar cambios bruscos de temperaturas, usar calefacciones habitaciones, evitando la a leña.

Además, advierte “la alimentación e hidratación adecuada juega un papel fundamental. A ello se le suma que durante este periodo del año se debe reforzar los hábitos de higiene como por ejemplo taparse la boca al toser o estornudar, usar pañuelos desechables, lavarse las manos constantemente, no visitar enfermos con infecciones respiratorias. Visitar lugares cerrados o con poca ventilación puede ser perjudicial para los adultos mayores”.

La exposición a luz solar influye en el estado de ánimo de los adultos mayores, resalta Palomo, así como la actividad física que puedan realizar, “dar un paseo de 20 a 30 minutos diarios al aire libre y con un poco de sol es muy beneficioso porque además de mejorar el ánimo aporta vitamina D”.

Ingesta de alimentos
A medida que la población va envejeciendo se produce un cambio en las necesidades fisiológicas y nutricionales. El envejecimiento está generalmente asociado con una disminución del metabolismo, lo que conduce a una acumulación de la grasa, especialmente en la cintura.

En esta temporada de bajas temperaturas, donde aumenta las enfermedades respiratorias y disminuye la actividad física de los adultos mayores la alimentación juega un rol fundamental en la prevención.

“En invierno, los adultos mayores deberían incluir a su alimentación granos enteros o alimentos altos en fibras, frutas, hortalizas, frutos frescos, lácteos bajos en grasas y abundante agua. No es bueno abusar de las proteínas de origen animal (como las carnes rojas y blancas). Las preparaciones húmedas como: cazuelas, estofados y carbonas, son útiles para la hidratación. Deben evitar el café por la hipertensión”, recalca Palomo.

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