¿Sabía que durante el segundo mes de embarazo comienza la formación de los dientes en el feto? Muchas personas desconocen esta información, creyendo -de forma errónea- que este proceso comienza recién después del nacimiento.

«La formación se inicia entre la sexta y la octava semana de vida en el caso de los dientes temporales, más conocidos como ‘dientes de leche’, mientras que los definitivos inician su formación en la vigésima semana de crecimiento del feto”, aclaró la odontopediatra y académica de la Escuela de Odontología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca (UTALCA), Paula Pino.

Explicó que las piezas dentales temporales son de vital importancia, ya que no solo permiten que el niño pueda comer bien y hablar en forma adecuada, “también sirven de guía para el desarrollo y erupción de los dientes definitivos, es por ello que se deben cuidar tanto como estos últimos”.

Por lo anterior, la especialista otorgó especial énfasis al cuidado e higiene con que se les debe tratar para evitar la aparición de caries, la principal amenaza para la salud bucal infantil, en especial, de los niños y niñas maulinas.

CARIES

Un estudio realizado el año 2014 por la Unidad de Cariología de la mencionada Facultad, reveló que en el Maule el 80,62% de los menores de 6 años presentan este tipo de dolencia, porcentaje que, en ese entonces, superó en más de 10 puntos el promedio nacional de 70,36%.

“Tienen más lesiones de caries con cavidades extensas, reportadas por el Ministerio de Salud para el país, con el agravante que los niños de comunas rurales tienen casi el doble que el promedio nacional”, indicó el profesor Rodrigo Giacaman, quien lideró la investigación, la única de este tipo realizada en el Maule.

“El estudio concluyó que los niños de la región tienen una salud oral severamente deteriorada, más alta que la media de Chile. Los que viven en sectores rurales son significativamente más afectados que los niños urbanos”, remarcó Vidal Pérez, también académico de la Escuela de Odontología de la UTALCA.

“Se requiere de un fuerte compromiso familiar en especial de las comunidades rurales. Se debe afianzar la educación en una dieta saludable, que incluya más frutas y verduras, y disminuya el consumo de azúcar”, explicó Pérez.

CHUPETES

Un tema recurrente de consulta se refiere al uso de chupetes, además de la tendencia de chuparse el dedo, costumbres a la cual, según Pino, debe prestarse especial atención, ya que pueden llegar a convertirse en un mal hábito, dependiendo de la duración, frecuencia e intensidad con la que se lleven a cabo.

“El uso del chupete idealmente no debería iniciarse antes de los 6 meses, ya que en estas etapas tempranas puede interferir con la lactancia. Si el bebé usa chupete se debe intentar que tenga un tiempo limitado, por ejemplo, para quedarse dormido y luego retirarlo. Se recomienda que su utilización no se extienda más allá de los 2 años y medio de edad”, dijo la profesora.

Al igual que el chupete, la succión digital puede llegar a producir alteraciones en el desarrollo de los maxilares y de los dientes, lo que se conoce como anomalías dentomaxilares. La severidad de esta anomalía dependerá de la frecuencia de succión, la intensidad, el tiempo de duración (minutos u horas), así como también la posición del dedo dentro de la boca y hasta del dedo que se utilice.

Entre las alteraciones que se describen se encuentra la generación de una mordida abierta, es decir, los incisivos centrales se van hacia delante, lo que se conoce como labioversión. También puede afectar la posición de los incisivos inferiores, observarse mordidas cruzadas, paladar profundo o problemas en el crecimiento transversal del maxilar, así como predisponer a un traumatismo de los dientes anteriores, entre otras alteraciones.

Otras consecuencias son las deformaciones en los dedos, infecciones por hongos y problemas de lenguaje.​

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