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Para ser productiva y exitosa en tu día a día es necesario que tengas un descanso de calidad, esto es que, además de dormir alrededor de ocho horas diarias, te prepares para un sueño tranquilo y reparador. Después de un día agitado, de toma de decisiones, estrés y liderazgo, lo mínimo que puedes hacer es recompensar a tu mente y a tu cuerpo.

Una las claves del éxito es dedicarnos tiempo para recuperar la energía que gastamos diariamente en nuestros múltiples roles y de esta forma evitar la irritabilidad, la ansiedad, el agotamiento, la somnolencia, la falta de memoria y una baja productividad, todas consecuencias de la falta de sueño.

Por eso, si duermes poco, te despiertas con facilidad, sufres de insomnio, te despiertas con poca energía o en lugar de sentirte descansada empiezas el día de mal humor, prueba incorporando estos hábitos antes de irte a la cama.

Aquieta la mente

No se trata de ponerla en blanco, como nos suelen aconsejar, sino de que te concentres únicamente en el instante en el que te encuentras y te prepares para el descanso.

¿Cómo lograrlo?

  • Realiza ejercicios que en lugar de activar tu energía te ayuden a liberar el estrés y a calmar la mente como nadar, caminar, correr, hacer yoga o Pilates. Hazlo como mínimo dos horas antes de dormir.
  • Toma un baño de agua tibia para regular la temperatura de tu cuerpo y distensionarte, también es recomendable comer liviano y tomar té o leche caliente.
  • Si te gusta leer busca un libro propicio para la noche y lee entre 30 minutos y 1 hora diaria antes de dormir. Una buena forma de compartir con tu pareja es eligiendo una historia que puedan leer ambos en voz alta.
  • Despídete de la tecnología hasta la mañana siguiente y busca actividades para las que no necesites de tus dispositivos.

Prepara el espacio

La armonía de tu dormitorio es clave para tener una buena noche. Una cama cómoda, una habitación sin luz y un buen aroma hacen el 50%.

¿Cómo lograrlo?

  • Ubica un aceite aromático al lado de tu cama. Jazmín, lavanda, sándalo o manzanilla son algunos de los olores que favorecerán tu sueño pues combaten la ansiedad y funcionan como relajantes.
  • Comprueba la temperatura de tu cuarto y asegúrate de que no esté ni muy calurosa ni muy fría, así podrás dormir sin sobresaltos.
  • Evita comer o trabajar en tu cama. Si después de 15-20 minutos de estar acostada no has logrado conciliar el sueño levántate, sal del cuarto y realiza otra actividad hasta que sientas nuevamente sueño.
  • Usa ropa de dormir que sea cómoda y no te cause molestias a mitad de la noche. Las medias de lana mantienen tus pies calientes en las noches frías.
  • Haz una lista de música relajante que se reproduzca de forma aleatoria durante los primeros 10 ó 15 minutos después de acostarte.

Establece una rutina

La falta de orden activa la mente y tus pensamientos se ocupan en lo que dejaste de hacer o en lo que tienes que hacer al día siguiente. Por eso, es necesario tener una rutina antes de ir a la cama.

¿Cómo lograrlo?

  • Intenta dormirte a la misma hora todos los días. Sabemos que a veces no es posible pero lo importante es ser consciente de que es uno de los momentos más determinantes para tu productividad.
  • El que nos vamos a poner mañana puede ser perturbante. Por eso prepara la ropa del día siguiente y así no tendrás que desperdiciar tu energía de la mañana pensando en ello.
  • Consiéntete. Realiza un suave masaje en tus pies con crema corporal, pon bolsas de hielo en tu cuello durante unos minutos y no olvides tu rutina de limpieza de la piel.

Por último, piensa positivo y ríe, pues la mejor manera de tener un buen despertar es tener un buen dormir. Olvídate de todo lo que te causó disgusto durante el día y dale la buena noche a los problemas que ya habrá tiempo de solucionarlos.

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