El estudio científico del Laboratorio de Investigaciones Biomédicas de la U. Católica del Maule, liderado por la investigadora de la Facultad de Medicina, Ileana González, se dedicará durante dos años a determinar elementos que permitan inhibir agentes cancerígenos presentes en las comidas, esto a partir del uso de los residuos de industrias alimenticias de olivo, uva, avellano y frutos rojos.
“La problemática de los residuos industriales en la región no es menor, pueden ser desechos líquidos o sólidos. Al encontrar esto ya existirá una forma de utilizar el residuo, dar valor agregado a un subproducto por ejemplo de olivo”, indicó la investigadora.
Las glicotoxinas, son un conjunto de sustancias químicas que se generan en el proceso de cocción de los alimentos, compuestos que se relacionan con la ocurrencia de diversos tipos de cáncer y que precisamente estos agentes de residuos permitirían inhibir su efecto perjudicial para la salud.
Son cerca de 160 millones de pesos los que aportó el Gobierno Regional del Maule, mediante el Fondo para la Innovación de la Competitividad -FIC-, inversión que permitirá determinar que agentes antiglicantes podrían usarse para desarrollar una campaña de información a la sociedad.
“Queremos apuntar a los alimentos cocinados, por ejemplo, incorporar agentes antiglicantes a la harina, entonces cuando se preparan galletas o pan, estos no generarán glicotoxinas. El desafío está en que el antiglicante tenga la capacidad de resistir las altas temperaturas”, agregó la investigadora.
Ingeniería en alimentos
El proyecto denominado “Transferencia y valorización residuos con agentes antiglicantes”, es pionero en Chile, el cual explorará la industria de los residuos de la Región del Maule, los que ya son un problema serio no solamente para la industria, sino que además medioambiental.
Es la comunidad científica a nivel mundial la que tiene un interés por descubrir agentes antiglicantes porque realmente existen muy pocos descubiertos, tema sobre el cual el Dr. Armando Rojas, director del Laboratorio de Investigaciones Biomédicas UCM, comentó que contar con un agente antiglicante significa “inhibir el proceso de producción de glicotoxinas, y por lo tanto en primer lugar tiene dos grandes vertientes de uso. En el campo de la industria alimentaria, si ese agente antiglicante lo añades a los alimentos antes de someterlos a cocción el nivel de glicotoxinas será notablemente menor que si no lo tuviese y, por otro lado, la formación de estas glicotoxinas tienen una relevancia notable en el proceso de envejecimiento, por lo tanto la industria cosmética también sería beneficiaria en ese sentido”.
En el desarrollo del proyecto se cuenta con la colaboración internacional del exitoso grupo del Consejo Superior de Investigación Científicas -CSIC- de España, con la investigadora Dra. María Dolores del Castillo, quien visitará la U. Católica del Maule dentro de los próximos meses.

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