En estos tiempos que corren, en los que el fitness es ley de vida y la concienciación con respecto a la alimentación saludable es cada vez mayor, es probable que hayas oído hablar del cheat meal o comida trampa, pero, ¿sabes realmente cómo llevarla a cabo?

Cheat meal: Saltarse la dieta sin remordimientos

En primer lugar, quizás resulte preciso aclarar en qué consiste concretamente el cheat meal, ya que una mala interpretación podría acabar en desastre, sobre todo para la báscula.

Cheat meal es un término acuñado por y para deportistas y personas que comen saludable o limpio. Tras una semana de dieta estricta, establecen un día concreto en el que fijan una comida que les guste y no esté permitida en su estricto régimen, bien sea hamburguesa, pollo frito, pizza o dulces.

Si bien hay quien podría pensar en esta estrategia como un modo justificado para sucumbir a la tentación, lo cierto es que se ha demostrado que lejos de tales asunciones, el cheat meal es una ayuda que mejora las 4 facetas básicas del healthy lifestyle: comida, deporte, vida social y mente.

 

Contemplando el cheat meal como un aliado

Tanto a través de distintos medios de prensa, como medios de divulgación científica, es posible encontrar los beneficios tan interesantes que se desprenden de esta práctica bien hecha. Sin embargo, no hace falta profundizar tanto; a través de plataformas que suelen estar al alcance de todo el mundo, como Instagram, es posible ver a un gran número de influencers graduados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y en Nutrición y Dietética, que muestran cómo funciona el cheat meal en la práctica.

 

Regresando a las 4 facetas que interactúan con el cheat meal, podríamos enumerar los siguientes beneficios reales que conlleva:

  • En la faceta alimenticia o de comida: Se ha mostrado cómo un cheat meal bien hecho evita que el metabolismo se acostumbre a la monotonía calórica, de modo que recoge mejor los nutrientes y facilita la termogénesis. Por otro lado, estimula los niveles de leptina, que regula el apetito y recarga los niveles de glucógeno muscular, lo que implica una recarga energética.
  • En la faceta de deporte: Es posible observar, cómo a través de la faceta anterior los resultados no sólo implican saciedad, sino un mayor gasto calórico
  • al activar el metabolismo y una obtención de energía para los próximos entrenamientos.
  • En la faceta social: Se logra una mayor involucración con familia y amigos, al poder comer lo mismo que ellos, lo cual refuerza la cohesión y el apoyo percibidos.
  • En la faceta mental: Aunque parezca sorprendente, algo tan sencillo como almorzar pollo estilo KFC o cualquier otro plato de elección, reduce la ansiedad ocasionada por el apetito, además de aumentar la motivación para continuar con la dieta una vez pasado el cheat meal.

Entonces, ¿quién puede hacer cheat meal?

Como se dijo previamente, el cheat meal es una práctica destinada a aquellas personas que realmente guardan un control de nutrientes y su quema calórica es apropiada. No vale sólo con comer variado, sino con comer bien de verdad, ya que variado puede incluir una hamburguesa un día, una malteada para hacer once otro día y al final, el recuento de calorías de la semana termina siendo insostenible.

Del mismo modo, aquellas personas que dentro de un estilo de vida saludable decidan practicar el cheat meal han de recordar que, el cheat meal es sólo una comida, un día. Alargar el cheat meal a todo un fin de semana es un autoengaño y se acaba reflejando en la báscula y en el propio rendimiento.

Los expertos recomiendan que, de una semana para otra, el menú seleccionado de cheat meal varíe, para, de ese modo, aumentar la motivación y lograr saciar realmente el apetito.

Un cheat meal bien hecho tiene fantásticos resultados visibles y subjetivos, por lo que de cara a personas involucradas en el fitness resulta un fantástico aliado.

 

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