Reunidos en el Taller Internacional “Derretimiento de Nieves y Glaciares: Ciencia, Tecnología y Políticas para Enfrentar los Desafíos de la Región Andina en un Contexto de Cambio Climático”, expertos advirtieron sobre causas y consecuencias de este proceso.

Tanto el calentamiento global, como otro factores generados por el hombre, están provocando consecuencias que afectan el equilibrio natural de las energías que entran y salen a nuestra atmósfera, lo que traería como uno de sus principales resultados el derretimiento de las masas de hielo existentes en distintos puntos del planeta.

Así quedó de manifiesto en el Taller Internacional que se realizó en el Salón O’Higgins del Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Región Metropolitana, que congregó a diversas organizaciones, académicos e investigadores de distintos países del mundo, y que fue organizado por la Universidad de Talca, UNESCO a través de su Programa Hidrológico Internacional (PHI), la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y el citado Ministerio.

La comunidad científica internacional, explicó el doctor Roberto Pizarro, director del Grupo EIAS (Estándares de Ingeniería para Aguas y Suelos) de la casa de estudios maulina, ya ha expuesto el hecho de que, en este siglo, el calentamiento de nuestro planeta podría variar entre 1.5° y 6° celsius. “Algunos de los efectos de este aumento de las temperaturas ya están a la vista; el casquete polar ártico ha disminuido en superficie, el nivel del mar ha aumentado y los glaciares se deshielan alrededor del mundo”, ejemplificó el investigador.

El Investigador del Centro de Estudios Científicos (CEC), de Valdivia, Gino Casassa, indicó que de acuerdo a los resultados de sus observaciones y mediciones, ha constatado que, “si vamos al extremo sur de Sudamérica a los campos de hielo de la Patagonia, por ejemplo, vemos que hay glaciares que están adelgazándose hasta del orden de 30 metros por año, tasas que son muy altas”.

Esto trae, continuó, como algunas de sus secuelas más inmediatas, el incremento del nivel del mar que se calcula en unos 3.4 milímetros por año con una proyección de unos 60 centímetros en los próximos 100 años.

Para Georg Kaser, científico de la Universidad de Innsbruck, Austria, y representante de UNESCO, quien expuso en la charla inaugural del Taller, “de todos los componentes climáticos, los glaciares son los testigos más visibles del cambio en el sistema climático. Ellos son los que nos muestran en forma más impresionante e inmediata que los cambios están ocurriendo, y de ahí la importancia de continuar con la investigación relativa a estos temas”.

La curva de emisión de gases generados por el hombre, como el dióxido de carbono proveniente de la quema de combustibles fósiles y que provoca el fenómeno conocido como “efecto invernadero”, presenta un incremento continuo y persistente. A ello se suma una extensa duración. “El CO2, por ejemplo, tiene un efecto duradero, se mantiene en la atmósfera por alrededor de mil 300 años”, advirtió Kaser..

Menos nieves eternas, más agua fluyendo hacia el mar

Además del calentamiento global y de una de sus principales consecuencias –el derretimiento de los glaciares–, Roberto Pizarro incorporó en su ponencia tres temas fundamentales para comprender los reales efectos que está teniendo este fenómeno en nuestro planeta y específicamente en nuestro país.

Según estudios realizados por el equipo de investigadores de EIAS, “es claro que las precipitaciones en las zonas altas de las cuencas han disminuido en el periodo estival, no así en el monto anual (es decir, caen más concentradas en invierno). Sin embargo, en varias zonas del país, los caudales estivales de los ríos en las zonas altas cordilleranas no sólo se han mantenido, sino que en algunos casos se han incrementado, lo cual habla de que estamos consumiendo los glaciares, que son las reservas de agua natural de nuestras cuencas”, destacó.

“Estos incrementos –añadió– se explican a partir del ascenso en los últimos años de la isoterma cero, que es una línea imaginaria que define que sobre ella las precipitaciones caídas se acumulan en forma de nieve y hielo, y bajo la misma las precipitaciones son líquidas y escurren rápidamente aguas abajo. Con el aumento de la temperatura, el agua que escurre en forma líquida es mayor y esto ha determinado que en la Región del Maule los caudales máximos por año se han visto incrementados, definiendo mayores riesgos para la población y la infraestructura, así como también determina que las reservas de agua para el verano, en forma de hielo y nieve, se vean disminuidas”.

Pizarro fue claro en distinguir, eso sí, los efectos que son atribuibles al cambio climático de aquéllos que pudieran encontrar su origen en otros contextos. “Es necesario diferenciar lo que es cambio climático y lo que es falta de ordenación territorial. Así por ejemplo, un conjunto de viviendas puede ser ubicado en una zona riesgosa, como es la ribera de un río caudaloso y torrencial, por lo que es esperable que esas viviendas sufran los embates de una crecida del río (…) No se puede culpar al cambio climático de algo que igual ocurre con frecuencia cada cierto número de años y que impacta sobre viviendas que fueron emplazadas irresponsablemente”.

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