¿Cuánto costará el voto de un diputado?; ¿a cambio de qué obtuvo los votos necesarios el gobierno para aprobar su tan cacareado, pero insuficiente presupuesto de educación?, seguramente habrá muchas preguntas sin respuesta frente a esta nueva afrenta al pueblo chileno. Un parlamento en que sus miembros, en muchos casos, se niegan a escuchar a pesar de que dicen representar a sus “entusiastas” votantes, y que sólo en época de campaña electoral les recuerdan, respetan, saludan y les tratan de usted; hoy, esos mismos votantes, esos que han salido a las calles a exigirles que cumplan con su deber y que, por una vez, legislen de acuerdo a lo que se les pide, según ellos, se han transformado en intransigentes.

Cuando vemos a diputados como René Alinco que llamó a votar en conciencia, y vaya que lo hizo: con su voto se aprobó la partida de educación, comprobamos que las negociaciones no son algo nuevo en el parlamento, pensamos ¿cuál es el precio de la conciencia del Sr. Alinco?… recordemos que también apoyó la construcción de hidroaysén. Eso no habla muy bien del parlamentario “independiente” ex PPD y cercano al “partido progresista” (PRO).

La falta de respeto hacia los votantes, seguramente será “recuperada” en la campaña que se viene el próximo año, nuevamente nos tratarán de usted, recordarán que estuvieron con el movimiento estudiantil y social, apoyo que nos recordarán tiene tanto valor cómo el voto por el “NO” de Piñera en el plebiscito que echó a Pinochet. Nuevamente el gobierno, y en particular la derecha, tiene mucho que agradecerle al PRO de Enriquez Ominami, cuando uno de sus cercanos les brinda su apoyo.

Cuando nuevamente la traición hace sombra en los cielos chilenos, debemos analizar más que nunca qué valor tienen quienes pretenden erigirse cómo representantes del pueblo, cuando más que representantes transforman su labor en ganapanes, y vaya que salen caros… bastaría con hacer un currículo contemplando en vez de pretensiones de sueldo “valor de su voto”. Tengo pleno derecho a pensar, sin temor a equivocarme, que algo deben haber conseguido a cambio.

Las prácticas tan criticadas por la derecha, cuando era oposición, son hoy políticas de gobierno y obvio, ya no extrañan.

El mayor pecado de los chilenos ha sido permitir que nos traten como “terroristas, subversivos y revoltosos”, es que nos compran por tontos y no sólo quienes nos gobiernan, sino quienes llegaron al parlamento pensando en obtener un trabajo muy bien remunerado, salvo honrosas excepciones.

Desde que asumió la derecha ha demostrado que su intención no ha sido mejorar la educación: se han quitado horas de historia, artes y música, se niegan a reponer las clases de educación cívica en los planes de estudio de los colegios, se pretende terminar con la educación pública. El juego del gobierno, es dividir para reinar, lo han conseguido… lo que si me queda claro es que el movimiento estudiantil continuará.

Fuente: Andrea Dufournel para ARGENPRESS

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