Sobre ella pesa una querella, cuestionamientos y una serie de diligencias que buscan determinar si tiene alguna responsabilidad que llevar a tribunales. D.L.L. (38) es la madre de Ámbar Cornejo y quien permitió la captura de su pareja, Hugo Bustamante (55), como presunto asesino de la adolescente de 16 años. Ámbar fue vista por su tutora por última vez el 29 de julio.

Minutos antes de las 9:00 dejó su domicilio en calle Covadonga para ir a la de su mamá a buscar el dinero que mensualmente le enviaba su papá. Con la mujer, relataron cercanos, la relación era compleja. Ya no vivían juntas y la comunicación era escasa. Una tercera persona, sin vínculo de parentesco, era quien acogía a la joven.

Lo ocurrido después fue objeto de especulaciones durante los ocho días que duró la búsqueda. «En el proceso investigativo nos enteramos que desde el domicilio había desaparecido la madre y su pareja. Conforme a eso y poder entrevistarlos a ambos como Brigada de Homicidios (BH) y aclarar algunas dudas que teníamos respecto el hecho, procedimos a hacer una búsqueda de ellos en distintos sectores», relató a Emol el jefe de la BH de Valparaíso, subprefecto Erick Martínez.

Por ese entonces, las sospechas de varios recayeron en Bustamante, quien en 2005 fue condenado a 27 años de cárcel por el asesinato de su entonces pareja y el hijo de esta. Un beneficio penitenciario terminó dejándolo en libertad en 2016, 16 años antes de lo pensado. La ausencia de la madre, en tanto, solo sumó especulaciones. Finalmente ambos fueron encontrados el jueves 6 de agosto en el sector de Lliu Lliu, Limache, confirmó Martínez: «Se ubicó al sujeto y a la madre de la menor.

Confrontados, en presencia de la fiscalía, él hizo uso de su derecho de guardar silencio y la mujer entregó los antecedentes que dicen relación cómo este sujeto ultrajó sexualmente a la niña, le da muerte y posteriormente de qué manera se deshace de los restos», consigna Emol.

Rápidamente funcionarios de la PDI volvieron al inmueble y encontraron los restos de la joven. Estaban repartidos en tres recipientes, los cuales fueron envueltos en plásticos y enterrados bajo el living de la casa que Bustamante compartía con D.L.L..

El agujero fue cubierto con tierra y tablas de madera que posteriormente fueron repasadas con cera emparafinada. Hasta el momento, D.L.L. se mantiene como testigo, aunque el padre de la adolescente ya se querelló en su contra y la acusó de cómplice.

La PDI, en tanto, tiene en marcha diligencias que permitan confirmar participación en los hechos. «Obviamente su relato puede ser convincente, pero todos esos elementos que entrega tenemos que confirmarlos», acotó el subprefecto.

La versión de la madre y diligencias

D.L.L. declaró a los investigadores haberse enterado de la muerte de su hija por parte de Bustamante. Dijo que estuvo fuera de Villa Alemana durante el tiempo que le tardó a este asesinarla y ocultarla, y que no volvió a la casa en común hasta después. Según su versión los hechos partieron el 29 de julio cerca de las 09:00. Ámbar fue hasta su domicilio a buscar el dinero enviado por su padre, conversaron cerca de 10 minutos y luego se fue. Ella, en tanto, esperó que llegara su otro hijo, quien había ido hasta su colegio a buscar una caja de mercadería.

Ya habiendo este regresado, continuó, ambos tomaron metrotren con rumbo Limache, donde tiene un departamento. Estando allá, Bustamante la llamó en dos oportunidades: en la primera le habría indicado que vecinos se encontraban buscando a Ámbar y en la segunda que lo estaban «funando». D.L.L. regresó a Villa Alemana, donde Bustamante le habría confesado el asesinato. La mujer dijo además, según se informó en la audiencia de formalización, que el hombre la amenazó de muerte y que por eso no lo denunció antes.

«Su relato puede ser convincente, pero todos esos elementos que entrega tenemos que confirmarlos. Estamos trabajando con cámaras de seguridad y relato de testigos, porque tenemos otros antecedentes que cotejar y ver si efectivamente el hecho se produce de esa manera o ella pudo haber estado presente al momento que se del hecho. Eso lo vamos a tener que determinar en el transcurso de la investigación», puntualizó el subprefecto.

Entre las otras diligencias pendientes se encuentran el tratar de determinar el móvil del crimen y cómo era la relación entre Ámbar y su mamá: en qué momento se quebró y por qué. «Tenemos que seguir recogiendo pruebas testimonial, relatos de la gente más cercana, de las familias de ellos que nos puedan dar luces de por qué se produce esta situación. Premeditación en el hecho existe, pero (debemos) tratar de establecer el móvil, por qué el sujeto termina ultrajando sexualmente y dando muerte a la menor en las circunstancias en las cuales lo hace», sostiene el subprefecto y consigna Emol.

También está en proceso la elaboración de los perfiles de D.L.L. y Bustamante por parte de especialistas del Instituto de Criminología y los cuales «nos permitan, a su vez, ir trabajando en establecer cuál es el móvil de esta situación y si existió algún tipo de facilitación de la madre para la acción que comete Hugo Bustamante».

El objetivo, puntualiza Martínez, es «reconstruir la criminodinámica completa. Si (Ámbar) recibió o no los $130 mil que le tenía que pasar la mamá, que pasó con su teléfono celular que tampoco fue encontrado en el sitio del suceso al momento de efectuar la excavación».

«Hay una historia de desapego y desatención que dentro de este constructo investigativo hay que establecer: el origen, motivo y cómo eso afecta y facilita la vulneración permanente de los derechos de la niña, porque existe también una causa anterior de otra pareja de la mamá de Ámbar por abuso en contra de la menor», cerró el jefe de la BH.

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