Imagina que llegas cansado del trabajo. Entonces una mujer guapísima, susurrándote al oído, te pregunta por tu día, te da un masaje en la cabeza y te habla de tu serie favorita, de lo mucho que vales o cualquier tema que pueda arrancarte una sonrisa. Luego le das stop al video y te vas a la cama con la esperanza de conciliar el sueño.

Hay una pequeña comunidad en YouTube que justamente se dedica a crear esta clase de experiencias, conocidas como ASMR (Autonomous Sensory Meridian Response). ¿La razón detrás? Que existen ciertos estímulos auditivos y visuales que producen la misma sensación de cosquilleo como cuando alguien se encuentra cerca de ti en un plan más íntimo.

Los aficionados a este movimiento –y quienes lo crean– sostienen que nada de esto tiene una connotación sexual. Pero con videos de casi una hora llenos de besos y otra clase de ruidos que no dejarías que tu mejor amigo hiciera a dos pasos de tu oído, distinguir la diferencia es algo bastante complicado.

https://youtu.be/N0IpF8i_4jY

Cuando uno ve los videos de ASMR parece que viajamos al mundo de La casa de las bellas durmientes de Kawabata; en esta novela, señores mayores estaban dispuestos a pagar por sentir la compañía de jóvenes hermosas, a quienes no podían tocar y que se encontraban adormecidas durante el encuentro. No se busca la transacción, sino crear una ilusión de autenticidad, algo que nos haga sentir dignos de ser valorados.

lo verdaderamente transgresor es decirle a un motor de búsqueda, con la misma discreción que las señoritas al otro lado de la pantalla, que deseas una señal de contacto humano, para dormir creyendo que, al final, haz incluso conquistado la soledad…

pelicula Sleeping Beauty

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