“No es aconsejable y no es una práctica saludable realizar dietas y sobre todo extremar el cuidado de nuestra figura o preocuparnos tardíamente, antes de que llegue el verano”, señala categóricamente Ana Tudela, directora de la Escuela de Nutrición y Dietética, de la U. Católica del Maule.
La académica de la Facultad de Ciencias de la Salud, instó a los lectores a mantener una preocupación por su alimentación saludable de forma permanente todo el año.
Evitar diversas enfermedades como son la obesidad, la diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, son algunas de las ventajas de las conductas responsables en términos de alimentación, comentó la especialista, aconsejando tres condiciones recomendadas por el Instituto Americano y Fondo Mundial de Investigación del cáncer.
En primer lugar, se debe mantener un peso saludable, dependiendo de la talla, edad, actividad física que una persona realiza. Segundo, realizar actividad física durante al menos 30 minutos todos los días o por lo menos 3 veces a la semana y, finalmente, comer alimentos de preferencia vegetales, frutas, limitar el consumo de carnes, sobre todo rojas y evitar el consumo de carnes procesadas (cecinas y los embutidos).
“Las posibilidades que nos ofrece el verano de comer rico y sano son muchas, Chile es un país privilegiado, sobre todo en nuestra región, donde poseemos gran variedad de verduras y frutas que podemos obtener a un muy buen precio”, expresó la nutricionista.
Según las guías alimentarias para la población chilena -herramienta que nos permite orientarnos a los consumidores para elegir alimentos saludables-, por lo menos debiéramos comer 2 platos de verduras y 3 frutas diariamente.
“En verano, no solo comemos frutas y verduras, también nos encontramos con comidas como los porotos granados, humitas, pastel de choclo. Podemos disfrutarlos de igual forma, eso sí comiendo en cantidades moderadas, porque su aporte calórico es mucho mayor a las frutas y verduras. Estas comidas en general debiéramos reemplazarlas en esta época por los cereales (arroz y fideos), que comemos habitualmente en invierno”, agregó.
Es importante no dejar de lado otros alimentos, subraya la académica, como es el consumo de leche, sobre todo de bajo aporte calórico, eligiendo leches descremada o 0% Materia Grasa (M.G.). “Aprovechar de consumir pescados por su alto aporte de ácidos grasos Omega 3, que nos ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares, pero cuidando la forma de preparación evitando las frituras, sino más bien consumirlos cocidos, a la plancha, al menos dos veces por semana”, es el consejo.

¿Por qué es importante hidratarnos?

En verano, debido al calor, eliminamos mayor cantidad de líquido mediante la transpiración, por lo que hidratarse es clave. Al respecto, Tudela recalcó que “realizar una correcta hidratación es esencial para mantener la salud y el bienestar de las personas. Sobre todo con las altas temperaturas que hemos tenido durante estos meses”.
“El agua constituye el solvente de muchas de las reacciones químicas vitales que ocurren diariamente en nuestro organismo y que nos permite mantener todas las funciones que corporales. Por ejemplo, la respiración, absorción y digestión de los alimentos, la eliminación de residuos a través de la orina, el correcto funcionamiento del cerebro, debido que al estar bien hidratado las células del cerebro reciben sangre más oxigenada. La piel también se beneficia, ya que puede mantener más elasticidad y suavidad”.
Para ello, se recomienda mantener agua refrigerada y llevar siempre una botella, tomar agua aunque no tenga sed y preferir jugos de frutas sin agregado de azúcar.
Por último, otro elemento importante a tener presente y ojalá todo el año es la actividad física, la que junto a la alimentación sana y la hidratación son los secretos del verano para mantenerse en forma, recuperar las energías para retornar a nuestras actividades habituales.

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