A medida que avanzan los años, las personas de más edad asisten con mayor frecuencia al médico, ya sea por alguna dolencia o simplemente para control. Este nuevo estilo de vida, que implica un vínculo más estrecho con la atención clínica, hace necesaria una forma óptima de trato, tal como lo revela el protocolo elaborado en el marco de una investigación de los profesores Giselle Davis, Wanda Bustamante e Ignacio López, académicos de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca, sobre el perfil de la buena enfermera, según la visión de las personas mayores.

La pauta trata sobre la relación terapéutica enfermera-paciente, desde la sala de espera hasta que termina la consulta, basada en las expectativas culturales de los adultos mayores, de acuerdo a lo que la persona está acostumbrada a vivir. “Está hecha desde la recepción de la persona mayor por etapas, pasando por la primera, hasta la etapa clínica y de cierre, de decisiones terapéuticas y recomendaciones. Entonces está hecha en una línea de tiempo por etapas que identifican las mismas personas adultas mayores y en cada etapa nosotros establecemos cuáles serían los objetivos desde los clínicos y las clínicas, cuáles serían las actitudes esperadas, los modos culturales esperados  y relacionados con las personas mayores en cada una de las etapas”, comentó Giselle Davis, investigadora responsable del proyecto.

En este mismo sentido, la académica agregó que “la persona mayor espera que cuando está en la sala, el profesional salga del box, la o lo nombre, se acerque, haga contacto visual, la salude con una reverencia, con cierta distancia o de cualquier forma y la acompañe al ritmo de él o ella al box nuevo”.

También dijo que en el relato las personas comentaron que “les gusta echar la talla y destacaron una persona simpática, cordial, amable. Pero también, una persona que los legitima como pacientes, entonces ellas dicen, me gustaría que me recibiera como una vieja conocida y después en el transcurso de la consulta, cuando hay confianza, un vínculo terapéutico, la parte médica, de los exámenes, me gustaría que fuera como una amiga que me apoya, que resuelve los problemas”, aseguró.

Siguiendo las etapas, en la primera, Davis agregó que por ejemplo, “ellos quieren que sea una persona amable y cordial y en la etapa clínica cuando les están preguntando la sintomatología, ellos quieren que sea una persona dedicada y esto significa con vocación profesional centrada en la tarea clínica y que va más allá en su lectura, en su trato con el paciente de lo que la o el paciente está expresando. O sea ver las necesidades que quizás la persona mayor no puede expresar”.

A través de este protocolo que nace del proyecto de investigación realizado a personas mayores de la Región del Maule, el principal mensaje es actuar en consonancia con las formas de vida de las personas como pilar para la promoción y la prevención en salud.

Salud mental

Además del bienestar físico de las personas de mayor edad, con su respectiva atención médica, un aspecto que no se debe descuidar es la salud mental, sobre todo durante este tiempo de pandemia.

“Gran parte de esta población en nuestro país sufre del aislamiento, la soledad y el abandono, así mismo, de una calidad de vida insuficiente, indicadores asociados al estigma y a la vida que deben asumir tras la jubilación, con pensiones precarias que no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas de salud y alimentación. De ahí que los cuadros depresivos de este grupo específico hayan aumentado en el último tiempo, lo que, si sumamos a la alarmante cifra de suicidios en esta población, la más alta de nuestro país, es que se hace muy importante concientizar e invertir en salud mental de los adultos mayores”, comentó Catherine Neira, psicóloga clínica del Centro de Psicología Aplicada (CEPA)  y la Dirección de Salud del Estudiante (DSE) de la Universidad de Talca.

En esta misma línea la profesional agregó algunas pautas que podrían ser ayuda para las personas de más edad  y sus familias. “Es importante dejar de normalizar el que los adultos mayores se depriman como parte del curso natural de la adultez tardía, ya que por mucho tiempo este mito ha llevado a estos mismos y a sus familias a prescindir de buscar ayuda y ofrecer apoyo emocional. Por lo que es relevante hacer un llamado a la sociedad a estar atentos a los cambios anímicos y/o conductuales de los adultos mayores que forman parte de nuestros círculos más cercanos, consultar directamente respecto a cómo se están sintiendo, sobre todo en este periodo intenso que atravesamos a partir de la pandemia, ofrecer apoyo y buscar la ayuda especializada en caso de requerirse”, aseguró.

Otras acciones que pueden contribuir al bienestar emocional de los adultos mayores son mantener rutinas al interior de sus hogares, con actividades que sean gratificantes sin exponerse a riesgos. Así mismo, a las familias se les sugiere favorecer la participación de los adultos mayores, tanto en los quehaceres cotidianos en los que puedan colaborar, como en actividades recreativas considerando sus opiniones y experiencias de vida.

Y si por diversos motivos, se encuentran alejados físicamente de las personas de mayor edad es importante mantener la comunicación, utilizando medios tecnológicos como videos, llamadas o audios. Finalmente, mantener una comunicación emocional, consultándoles  respecto a su estado anímico, permitiéndoles que se expresen abiertamente sobre cómo se están sintiendo.

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