Por: Daniel Vergara, Ex Seremi de Justicia 2006-2010

Como pasa el tiempo, 5 años desde el terremoto y posterior tsunami más grande de nuestra historia… 8,8 Richter
Como cada 27 de febrero, las autoridades y ciudadanía conmemoran y hacen sus balances, lo que se hizo y no se hizo, se dan explicaciones, pero nadie dice que lección hemos aprendido y que resguardos se han tomado para enfrentar de mejor manera los desafíos de una catástrofe de esta magnitud en el futuro.
El #27F lo viví desde la primera línea de trabajo, era Seremi de Justicia en la Región del Maule, había pasado una hora desde el terremoto, y dejaba a mi familia para ir a cumplir con mi deber, atravesar la ciudad que no se veía producto del polvo levantado de los derrumbes de casas, me impactó ver las principales calles de Talca con sus construcciones en el suelo. Avanzar por la ciudad me tenía con el corazón en la mano, al llegar a la cárcel de Talca, verla en llamas, con muros caídos, con funcionarios nerviosos y muchos de ellos asustados y preocupados por sus familias, pero cumpliendo su deber, el Director Regional de la época me da cuenta de la poca información que contaba, 3 cárceles en el suelo y no sabíamos nada de Constitución, temíamos lo peor. Dimos instrucciones para enviar una avanzada que nos trajera información fidedigna de la magnitud de los daños y población afectada.
Luego, a la Intendencia la que se encontraba muy dañada, la gente de Onemi y de Rescate Andino sacando los equipos para irnos al Regimiento de Talca a instalar el Puesto Cero, que de acuerdo a los protocolos de emergencia, debía ser el centro de operaciones de la emergencia.
Ya en el Regimiento, coordinamos con la Gobernadora un plan de acción y comenzamos a organizar equipos de trabajo, con los seremis, directores y funcionarios que iban llegando.
Al amanecer, la poca información fidedigna que nos llegaba, nos hablaba de un desastre de marca mayor, jamás vivido en nuestro país, conteniendo nuestras propias angustias y preocupaciones nos dedicamos a trabajar más allá de las propias fuerzas de nuestro cuerpo.
De lo ocurrido en los días siguientes, podría perfectamente escribir un libro.
Pero mi objetivo no es contarles lo que vivimos, sino que reflexionar de lo que hemos hecho y lo que nos queda por hacer, para bien o para mal, el #27F se nos cruzaba con un cambio de gobierno, nuevas autoridades debían asumir la posta, para una vez terminada la emergencia, iniciar las labores de reconstrucción.
Después de 5 años, algunas labores se hicieron bien, otras se hicieron mal, no se puede negar que todos, de una u otra manera tratamos de aportar a la tarea, y que también somos críticos de la misma, por lo que me parece de una mezquindad terrible el hacer el análisis solo desde la perspectiva de las cifras, pues creo nunca lograremos un consenso, y siempre serán números más o números menos, olvidando que detrás de esos números hay personas, familias, hombre, mujeres y niños que aún esperan mucho de nosotros; lo importante es, como avanzamos a enfrentar catástrofes de esta magnitud en lo futuro, desde las pequeñas medidas que tomemos en nuestros hogares hasta la elaboración e implementación de una política de Estado que enfrente las emergencias, tarea en la cual creo estamos muy atrasados, aún nos queda mucho trabajo por hacer, no perdamos el tiempo en discusiones estériles, no usemos políticamente la tragedia, porque argumentos para uno y para otro hay de sobra, pero nuestra gente no puede seguir esperando…

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