Costa Curicana, Se necesita más que donaciones para salir de la catástrofe

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Ocupando la lógica militar en guerra, es que me atrevo a delinear la siguiente columna de opinión, Esa lógica se basa en primero ocupar la playa o en términos simples conquistar la zona deseada para luego establecer la cadena de abastecimiento para que a la tropa no le falten pertrechos y la conquista perdure en el tiempo.

Bueno, en épocas de catástrofe, como la recién vividas, nosotros, es decir el país en su conjunto debe operar igual. Primero atender la necesidad básica, “conquistar la zona deseada”, mandando de inmediato los cuerpos de ayuda básica para socorrer a los damnificados con salud, alimento, agua y un techo provisorio. Esa función se ha cumplido bien, diversas cadenas solidarias a través de conocidas radios Provinciales, esfuerzos de empresarios, instituciones tradicionales, autoridades de todas las aéreas, Fuerzas Armadas y muchos donantes anónimos hemos cooperado para asistir a las zonas más desbastadas por estos días. Es decir, hemos conquistado la zona deseada, hemos establecido la cabeza de playa ocupando la jerga militar.

Pero qué pasará los próximos meses. No soy adivino, pero por mi experiencia puedo inferir el futuro. El país se habrá normalizado, las empresas entrarán en normalidad, Don Francisco se irá nuevamente a Miami después de liderar la jornadas solidarias, que sin duda serán un éxito, los militares se retiraran y por qué no decirlo, el tema será otro, quizás el mundial de Sudáfrica y otros más. Ya no existirán las cadenas solidarias y la ciudadanía no se moverá en masa para donar, no porque no quiera, sino porque así es la naturaleza humana y porque simplemente cada mortal debe volver a lo suyo.

Sin embargo, habremos dejados una costa Curicana, bien abastecida de donaciones, en ropa, techo y alimentos, pero tengo miedo, de no ser capaces de resolver el problema de fondo y futuro, es decir el abastecimiento constante de las zonas afectadas. ¿Cuál es ese abastecimiento? No es nada más que la auto sustentación a través de levantar nuevamente la economía local, es decir que la gente de Iloca, Duao y llico vuelvan a generar sus propios ingresos para que puedan vivir dignamente, y sean ellos capaces de trabajar para subsistir, educar y cuidar de sus familias.

¿Cuál es esa economía local? Desde mi punto de vista, son dos los ingresos de estos sectores costeros. El primero el turismo, fuente de ingresos temporal en estas zonas. Estimo que será lenta la recuperación de esta industria, pues levantar nuevamente cabañas, hostales, restaurantes y recuperar el entorno será una tarea difícil, lo que derivará en que el turista se demorará mucho en volver en masa a gastar su plata en estas zonas.

El segundo ingreso es la pesca artesanal, una actividad que sostiene estas localidades y que según datos proporcionados por Francisco Fuenzalida y Miguel Correa -ambos representantes de sindicatos locales- tan sólo en Duao existen 90 embarcaciones y si hacemos las matemáticas esto resulta así: cada una de ellos con 3 tripulantes, más los cargadores y polleros (ayudantes de tierra) por lo que podemos estimar que más de 400 familias viven de la pesca artesanal. En resumen de la pesca viven muchas familias además de los restaurantes y hostales locales antes mencionados que es de donde se abastecen, por eso es vital atacar el problema de fondo, a la larga es más barato para el país y de seguro más digno para las personas.

Además un pescador artesanal no requiere de un pueblo bonito para subsistir, solo necesita tres elementos básicos, un bote con motor y redes, un camino para sacar sus productos y compradores. En el caso de la costa curicana existe el camino y de seguro compradores no faltarán, pero ni hablar de sus botes y motores, estos simplemente desaparecieron con el Tsunami según las mismas fuentes antes citadas, aproximadamente, 61 embarcaciones fueron destruidas, está bien ellos pueden comer de las donaciones, pero no para siempre.

Los pescadores requieren con urgencia salir hacer lo suyo, pescar y vender, con ello la economía local pronto se levantará, pues una vez que entra dinero fresco las industrias aledañas a las de la pesca se reactivan. En este caso, un pescador de Iloca, va requerir de ayudantes, comida, agua, bencina para su bote, a su vez con el dinero ganado por la venta, comprará en el almacén local comida, ropa y gas para su casa.

En resumen, la costa curicana no se levantará sino ayudamos al principal actor económico, los pescadores con su herramienta básica que es tener un bote y un motor, por eso convoco a todas las autoridades en especial a las que tomarán el mando del país a administrar esta catástrofe no sólo en lo inmediato sino en el mediano y largo plazo, ayudando a reconstruir no sólo un techo o una a Plaza, sino a rearmar los sectores productivos, ayudar a rearmar las alicaídas economías locales, en este caso, Los pescadores artesanales.

Hoy parece que el viejo proverbio cobra más fuerza que nunca. “No te daré el pescado para que comas hoy, sino te daré la caña y te enseñaré a pescar, para que comas hoy, mañana y siempre”

Francisco Sanz

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