[Columna] Aún me atrevo a soñar un Talca mejor

No siendo mi familia originaria de Talca, llegué a ella cuando cursaba mis años de educación básica, por ahí a finales de los años setenta, cuando nue

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No siendo mi familia originaria de Talca, llegué a ella cuando cursaba mis años de educación básica, por ahí a finales de los años setenta, cuando nuestra ciudad aún no abandonaba ese espíritu pueblerino que poseía y la distinguía. Cuando aún el comercio cerraba al mediodía para abrir después de las cuatro de la tarde y la vida era mucho más reposada que ahora.

Cuando aún existía el cine Palet, la fuente de soda Gotru, e Ibiza, la inolvidable Casa Mercadal, o mi querida Librería Cervantes, entre tantas otras tiendas y lugares que desaparecieron llevándose una parte de nuestra historia y nuestra misma vida.

En ese Talca, aprendí a soñar mi ciudad siempre pensándola mejor, arreglándola de tal o cual manera. Pensando en tal o cual mejora, soñando en tal o cual innovación. Muchas veces hablando de ello con algunos notables de la ciudad, hoy ya desaparecidos como Don Pepe Fernández Llorens o mi querido Jorge Cabello Pizarro, con quienes nos atrevimos a sostener que Talca merecía tener una Escuela de Medicina, aunque debemos reconocer que ¡Nunca nos imaginamos tres acá en la ciudad!

Esa costumbre aún la poseo, a pesar de los años y de las continuas experiencias y decepciones que nos ha traído la política tan degradada del Chile de hoy, con sus miserias y corruptelas, con sus ambiciones cortas y pequeñas, con sus bajezas y sus innobles actuaciones. Sí aun sueño un Talca mejor y cuando veo mi Liceo, aún pienso si ahí adentro, además del gran espíritu del Abate Molina, de mis profesores y maestros, moran aún los libros empastados a mano que fueron traídos con los conquistadores y que estaban en la Biblioteca de ese Liceo…Y sueño que aún ahí están y que alguien algún día los conocerá…

Y sueño que Talca, será una ciudad rica en respeto a los seres humanos, su principal riqueza. Y sueño que pondremos allá afuera en Lircay o en El Tabaco: “Talca: Ciudad dónde se respeta al ser humano” …

Y esa frase será realidad desde el municipio hasta la más pequeña de las organizaciones sociales, porque si aquí se firmó la Independencia, ¿Por qué no podremos inaugurar una verdadera revolución humanista?… ¡Una que enseñe al país que el ser humano es la real medida de toda administración!…
No basta con una mejora material si no entendemos que el respeto al ser humano está, ante todo.

Que no hay nada, ni la política, ni el dinero, ni el mercado, nada de nada que esté por sobre la dignidad humana y por eso lo esencial es el respeto al ser humano…

Desde ahí debe partir toda administración y es la gran debilidad de la mayoría de ellas, si no de todas, pues con sus sectarismos e intereses partidarios odian a quien representa una ideología o posición diferente. Los denostan, los persiguen y, muchas veces, los destruyen.

Conozco, como terapeuta, de cerca esas experiencias y creo que Chile, Talca, y sus habitantes merecen una forma diferente de gestión pública, que dé el ejemplo hacia lo privado y la sociedad completa.

Con el profundo y genuino respeto, que me merecen la totalidad de los candidatos, creo que ese ideal lo encarna el abogado Fernando Leal, de quien conozco poseer las cualidades humanas para representar ese sueño de un Talca diferente, de un Talca que se abra al futuro, sintiendo que es el hogar humanista para un Chile mejor, y la cuna para una nueva democracia en nuestro país.

Dr. Claudio Filippi Peredo

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