Amamantar no sólo es beneficioso para el recién nacido, sino también para la madre

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En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la pediatra de la U. Mayor Paulina Pérez recuerda que este tipo de alimentación favorece el desarrollo neurológico, previene enfermedades infecciosas y colabora en la baja de peso de la mamá. La doctora, además, echa por tierra los mitos más frecuentes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que si el 50% de los recién nacidos se alimentara exclusivamente hasta los seis meses de leche materna, se podría salvar la vida de 823 mil niños y 20 mil mujeres cada año. Por ello, y para generar conciencia sobre la importancia de amamantar, el organismo internacional instauró la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra en agosto de cada año y que en esta oportunidad comenzó el lunes recién pasado.
“Son muchos los beneficios de amamantar y de distinto ámbito: favorece el apego madre-hijo, favorece el desarrollo neurológico y psicomotor y previene enfermedades infecciosas al entregar inmunidad pasiva, es decir, la leche materna contiene anticuerpos que se traspasan al recién nacido y, por lo tanto, si presenta alguna enfermedad, esta será de menor severidad”, detalla la pediatra de la U. Mayor Paulina Pérez.
La profesional recuerda que la leche materna favorece también el crecimiento del niño en relación a la fórmula y disminuye la aparición de caries.
Pero los beneficios no se limitan al recién nacido, sino que también son para la madre. “La hormona responsable de producir la leche, la oxitocina, también produce la contracción uterina en el periodo inmediato post-parto. Asimismo, amamantar favorece la baja de peso de la mamá y es un efectivo método anticonceptivo porque produce amenorrea (ausencia de la menstruación) mientras se está amamantando”. A ello suma el menor gasto económico que causa en comparación con adquirir fórmula.
Pero como en todo tipo de temas de salud, existen muchas dudas y mitos. “Uno de ellos, por ejemplo, es que para producir más leche, la mamá debe tomar más leche; esto es falso. La alimentación de la mamá debe ser balanceada, con un aporte adecuado de calcio y vitaminas, pero para que se produzca la leche lo más importante es que el bebé mame frecuentemente”, dice la doctora Pérez.
Otro de los mitos es que hay leche de mala calidad. “No existen leches de mala calidad, sino que podría ser insuficiente. Por eso, al inicio se recomienda que sea a libre demanda”, sugiere.
Otro mito es que la alimentación materna que produce distensión, como choclo o legumbres, también produce ‘hinchazón’ en el bebé. “Esto es falso. La distensión o hinchazón del bebé es porque, al succionar, toma leche pero también traga aire”, comenta.
Para asegurarse de que la guagua está mamando bien, la pediatra de la U. Mayor afirma que hay datos objetivos que pueden indicar aquello, como que el bebé recupere el peso de nacimiento en su primer control y que luego tenga un crecimiento adecuado, tanto en peso como en talla. “Además, son importantes datos como que moje seis a ocho pañales al día y que tenga deposiciones frecuentes. Además, que la mamá sienta que le vacía los pechos, que se acopla y succiona bien, y que quede tranquilo después de mamar”, agrega.
También han surgido inquietudes con respecto, por ejemplo, al uso del celular mientras se amamanta. Al respecto, la doctora Pérez advierte que no es una acción recomendable, básicamente por dos razones. “La primera es que afecta el apego, ya que interfiere en el contacto visual y físico que se produce al amamantar. Y además porque el celular es una fuente de patógenos que se podrían contagiar al recién nacido”, asevera la pediatra.

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