31% de los chilenos lee la rotulación de los alimentos

31% de los chilenos lee la rotulación de los alimentos

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El estudio Chile Saludable, desarrollado por Fundación Chile y GfK Adimark, indica que cerca de un 31 por ciento de las personas lee la información nutricional de los alimentos y sólo un 37 por ciento de ellos la entiende.

 

Con el fin de advertir a los consumidores sobre el alto contenido de nutrientes críticos y calóricos; la nueva normativa de etiquetado, que empieza a regir el 27 de junio,  busca guiar a los consumidores sobre los alimentos que, en el largo plazo, pueden ser nocivos para la salud.

 

La obesidad y los estilos de vida poco sanos se han convertido en una amenaza para la salud de los chilenos. Por esta razón, el nuevo reglamento de etiquetado busca advertir a los consumidores sobre el alto contenido de nutrientes críticos -el sodio, el azúcar y las grasas saturadas-, además del exceso de calorías en los alimentos. El objetivo de la normativa es orientar a las personas sobre los alimentos que –debido a su contenido- pueden contribuir en el desarrollo de  enfermedades crónicas no transmisibles, como la hipertensión, la diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares, entre otros.

Tal como revela el estudio Chile Saludable, realizado por Fundación Chile en conjunto con GfK Adimark, hoy existe dificultad para que las personas entiendan el etiquetado de los alimentos. El informe muestra que, entre las preferencias de los chilenos, cuatro de cada diez personas prefiere consumir “alimentos sabrosos” antes que los llamados “sanos” y cree que la alimentación saludable significa comer sólo ensaladas.

 

Un 38 por ciento declara que una alimentación saludable implica poner restricciones en su vida y un 21 por ciento considera que los alimentos saludables son aburridos y desabridos.

Se aprecia claramente que los chilenos han modificado significativamente sus hábitos alimenticios y comportamientos de consumo en las últimas décadas, y que hoy existe una mayor capacidad de compra, principalmente en los grupos de menores ingresos, los que tienden a aumentar el consumo de alimentos de alto contenido energético.

Ante esta situación, la ley del etiquetado que entra en vigor el 27 de junio, puede tener un impacto significativo.

“Es un tremendo desafío para la industria cumplir con los límites impuestos por la ley, ya que son bastante estrictos, explica Andrés Barros, gerente de Alimentos y Acuicultura de Fundación Chile. “ Además, a la luz de la baja compresión del etiquetado por parte del consumidor, es necesario que el sector público y privado se hagan cargo de acortar la brecha de entendimiento sobre rotulación para lograr que ésta cumpla con su espíritu de generar una nutrición más saludable”

Hacia la comida saludable

La nueva rotulación pretende impulsar a las empresas a hacer ajustes en los alimentos a través de la reducción y sustitución de los nutrientes críticos o respecto del desarrollo de nuevos productos que incluyan compuestos más naturales. En esta línea, surge un desafío tecnológico para la industria debido a que el reemplazo de ingredientes- como por ejemplo stevia por azúcar- supone un trabajo mayor.

“A largo plazo, la iniciativa busca que la advertencia incite preferencias más sanas, lo que se alinea con la tendencia mundial de alimentación saludable y etiquetas limpias, además de confrontar los alarmantes índices de obesidad, sobrepeso y enfermedades crónicas asociadas. Este contexto genera un espacio de innovación en el desarrollo de una nueva generación de productos, más sanos, menos procesados, con rotulaciones amigables e ingredientes más naturales; siguiendo lo que vemos en países desarrollados” agrega el experto de Fundación Chile.

Recuadro: ¿En qué consiste la normativa?

La ley  20.606 exige que los alimentos que tengan sodio, azúcares o grasas saturadas añadidas o que sobrepasen los límites máximos establecidos, no podrán ser publicitados a menores de catorce años, ni comercializados en establecimientos escolares. Además, deberán ser rotulados con una advertencia “Alto en”, según las características relativas al componente, incluyendo los límites en las calorías.

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